-Llevaba yo ahorrando dos años para comprar una alianza cuando ella callo enferma. Le hablo de cincuenta y cinco años atrás, ahí es nada. Pero, si he de serle sincero, no pasa un día que no me acuerde de ella, de los paseos que nos dábamos hasta las ruinas de la Exposición Universal de 1888 y de como se reía de mi cuando le leía los poemas que escribía en la trastienda de mi tío . Me acuerdo hasta de la cara de una gitana que nos leyó la mano en la playa del Bogatell y nos dijo que estaríamos juntos toda la vida. A su manera, no mentía.